Audífonos: el sonido no es suficientemente claro

Las adaptaciones de audífonos exitosas son, a menudo, tanto satisfactorias como frustrantes. Algunos problemas son desconcertantes. Por ejemplo, cuando tenemos un paciente con una buena predisposición a usar audífonos, al que le proponemos una elección tecnológica correcta, con el que establecemos unos objetivos comunes razonables, y confiados en que todo marchará correctamente y acabemos teniendo un cliente satisfecho. Si, pasa a menudo que en este tipo de adaptaciones el paciente se muestra decepcionado con los resultados y sobretodo se queja diciendo que “la palabra no es clara”.

En estos casos, antes de hacer nada, reviso todos los datos del historial del paciente y de la adaptación, asegurándome que no hay ningún dato de la medición in-situ que pueda explicar las quejas de mi paciente. Después escucho los audífonos buscando alguna distorsión y saco una curva en el acoplador para confirmar que el audífono está funcionando según las especificaciones del fabricante de audífonos.

Después trato de detallar un poco más las quejas del usuario. Si el problema es una expresión de insatisfacción con la calidad del habla, como “demasiado metálica” o algunos juicios subjetivos, y no sobre la habilidad del paciente de oír y entender el habla, asesoro al paciente sobre la importancia que tiene que se adapte a esta nueva sonoridad de los audífonos.

Ajustes físicos de los audífonos

Cuando la queja es más importante e implica problemas con la comprensión del habla, debemos tomar medidas. Lo primero que hago es manipular la longitud del canal y el venting. Esto no sólo modifica la presión sonora en el tímpano, sino que tiene efectos en el efecto de oclusión que puede contribuir a la insatisfacción del paciente.

Antes de hacer ningún cambio permanente en el molde o la carcasa, trato de sacar, parcialmente, hacia fuera del canal el audífono o apretando y cerrando la ventilación. Esto me permite con una simple comparación A / B ver las preferencias del usuario. Recibir una respuesta comprensible del paciente es básico pero a veces es difícil: “¡Si todo el mundo tuviera la misma voz que usted, no necesitaría estos cacharros!”. De todos modos, con un poco de calma, podemos determinar la preferencia de nuestro paciente, lo que nos ayuda a determinar cambios definitivos.

Ajuste fino de los audífonos en las frecuencias agudas y graves

Si las modificaciones en las carcasas o los moldes no son suficientes, ajustar la amplificación en los graves y agudos proporciona, normalmente, un cambio importante en la percepción del sonido del usuario. Aquí también uso la comparación como forma de ajuste (programa 1 y programa 2) con una grabación de habla como estímulo ofrece un buen indicador de preferencias.

No siempre uso las pruebas con sonda en estas visitas, pero a veces es muy útil, especialmente con audífonos que no disponen de control de volumen, para comprobar hasta donde llegamos con los ajustes. Bastantes veces, he acabado con respuestas satisfactorias y confortables que ofrecían un beneficio objetivo muy pequeño como para que la adaptación tuviera sentido. En estos casos, vuelvo al asesoramiento y al programa de adaptación.

Cuando ajustamos amplificaciones en altas frecuencias, es difícil recibir rápidamente respuestas positivas del paciente. Estas adaptaciones requieren más tiempo y más experiencia del usuario en situaciones del “mundo real” para poder determinar la eficacia de los audífonos de una forma clara. Si la pérdida en la claridad es debida a la estimulación de áreas de la cóclea de altas frecuencias que están muy dañadas como para proporcionar información, el usuario inmediatamente reconoce diferencias en los ajustes.

De todas formas, algunas veces encuentro que la información que proporcionan  las frecuencias agudas es útil, pero el paciente no las acepta por que las percibe demasiado ásperas y discordantes. En estos casos no creo que sea de utilidad hacer test de reconocimiento de la palabra, pero unos estímulos vocales grabados, un poco de juicio audiológico, y asesoramiento acerca del proceso de adaptación ayuda a determinar la dirección a seguir.

Cambiar los ratios de compresión de los audífonos

Observar los ratios de compresión y los ajustes de la salida puede ser útil cuando buscamos adaptaciones percibidas como “no claras”. En pacientes con pérdidas más severas, o adaptados durante muchos años a audífonos lineales, la compresión puede alterar la envolvente del habla y hacer que perciban el habla como distorsionada. Reduciendo los ratios de compresión, y/o subiendo los puntos de rodilla de la compresión puede reducir el efecto de sobre-comprimir a estos pacientes.

Si los niveles de SSPL90 están ajustados de forma conservadora para proporcionar confort, proporcionarán muy poca salida para los niveles de habla moderados y altos, distorsionando la señal. Incrementando el SSPL90 es pequeños saltos (1dB) y monitorizando la reacción del usuario a los estímulos de alta intensidad nos permitirá ajustes más precisos de la salida que mejorarán la inteligibilidad proporcionando al mismo tiempo confort a estímulos de alta intensidad. Resumiendo: cada individuo percibe el sonido de distinta manera y reacciona de forma diferente a la amplificación.

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