Audífonos: la compresión

La compresión en los audífonos nos es algo nuevo. Ha estado con nosotros desde 1.930. De todos modos, por muchas razones, durante muchos años la compresión no fue considerada una prestación rutinaria en los procesadores de los audífonos. Más bien, era considerada una “prestación especial” que estaba reservada a “Casos especiales”. Por ejemplo, en 1.992, los audífonos con compresión representaban el 20 % del mercado. Hoy, las decisiones en la correcta adaptación, normalmente no involucran SI debemos adaptar con compresión, sino más bien, qué tipo de compresión es necesaria, cuantos tipos distintos de compresión son necesarios, cuantos canales de compresión son necesarios. Y como deberían estar programadas las prestaciones de las distintas compresiones. Entender la compresión y su correcta programación es vital para una adaptación exitosa, y solucionar problemas post-adaptación reportados por el paciente. Sabemos que los problemas con la sonoridad (ambos: muy fuerte y muy suave) son una de las principales razones para no usar los audífonos. Con la compresión moderna, que programa sus parámetros de forma juiciosa, los problemas con la sonoridad son raramente un problema. Este módulo te familiarizará con:

  1. Varios tipos de compresión.
  2. Bases teóricas.
  3. Expansión.
  4. Constantes de tiempo.
  5. Beneficio del Paciente.

Los dos tipos básicos de compresión

Hay muchas formas de clasisficar la compresión, pero primero es importante identificar los dos tipos básicos existentes – Compresión a la entrada y compresión a la salida. Como su nombre sugiere Compresión a la entrada significa que la entrada de señal al audífono es analizada y comprimida ANTES de que la señal llegue al amplificador. Por el contrario, Compresión a la salida significa que la señal es analizada y comprimida DESPUÉS de ser amplificada. Los dos tipos de compresión son comúnmente conocidos como (control automático de la Ganancia o AGC – fundamentalmente, este es el beneficio de la compresión para el paciente. Como la compresión puede ser tanto a la entrada como a la salida, usamos los términos AGCi y AGCo para diferenciar los dos tipos diferentes. Un diagrama de bloque ilustrativo de los dos tipos diferentes se muestra a continuación:

Bases teóricas de la compresión

Como hemos mencionado antes, la compresión ha estado disponible desde el inicio de los años 70, pero no ha sido hasta hace poco que se ha establecido para su uso una base teórica del sonido. Esta fundamentación se ha consolidado con la investigación basada en pruebas (EBP) mostrando los positivos beneficios de la compresión para el paciente.

AGCo

Sabemos que los sonidos fuertes pueden ser molestos para las personas, y que menos del 50% de los usuarios de audífonos están satisfechos de cómo sus audífonos gestionan los ruidos fuertes. También sabemos que no podemos limitar la salida de todos los audífonos a un único nivel de sonoridad bajo de forma arbitraria, ya que esto limitaría innecesariamente el rango dinámico con audífonos de personas con UCL altos (prematuro). Mientras sabemos que el Peak-clipping es un modo efectivo de limitar la salida de los audífonos, las investigaciones han mostrado que para la calidad del sonido los pacientes prefieren la limitación proporcionada por los AGCo.

En teoría, por lo tanto, necesitamos un ajuste de la salida específico del paciente, que varía por frecuencia para ajustarse a los niveles de UCL del paciente. Además, debemos asumir que los ajustes clínicos se corresponden a condiciones de escucha del mundo real. Las evidencias de la investigación han mostrado que el procedimiento clínico para ajustar la salida de los audífonos usando un AGCo para asegurarse que los sonidos fuertes no son inconfortables conlleva una mejora en la satisfacción del paciente. Por lo tanto, tanto desde el punto teórico como el práctico el AGCo es el método preferido para limitar la salida del audífono.

AGCi

Al contrario que el AGCo, el principal propósito del AGCi no es limitar la salida. Mas bien, esta forma de compresión es usada para recolocar la señal de entrada para permitir ajustarse al Rango dinámico restringido del paciente. Para entender por que esto es necesario, debemos comprender primero la función de crecimiento de la sonoridad típica de las personas con pérdida auditiva. Las personas con pérdida auditiva coclear tienen un rápido crecimiento de la sonoridad para señales supraumbrales (a veces nos referimos a esto como “recruitment”). Por ejemplo, alguien con una pérdida auditiva de 50 dB HL tendrá probablemente un UCL a alrededor de los 100 dB HL – el mismo nivel que un normoyente. Esto significa que con un rango de 50 dB (50 – 100 dB HL) esta persona tiene el mismo crecimiento de la sonoridad que experimente un normoyente de 0 a 100 dB HL. Este patrón de crecimiento de sonoridad está directamente vinculado al daño de las células ciliadas externas – el tipo de pérdida auditivo experimentado por el 95 % de las personas adaptadas con audífonos. Unos de los objetivos teóricos de usar el AGCi es conseguir la restauración de la sonoridad.

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