Pérdida auditiva: actitudes asociadas

La primera reacción a la noticia de que se padece una pérdida auditiva es el rechazo del hecho que esta sea un problema permanente y persistente. Antes la persona podía oír bien y ya no es así. Antes podía disfrutar de la música, las fiestas, el teatro y reuniones con amigos y ahora encuentra difíciles estas situaciones. Esta nueva situación es dura de aceptar.

La soledad (aislamiento) es el efecto secundario más importante de una pérdida auditiva. Esta soledad provoca un círculo vicioso: cuando la persona no oye bien, empieza a sentirse separado de los demás, y esto hace que la persona se retraiga cada vez más. Puede llegar a suceder que la persona se sienta excluida.

La amargura (resentimiento) puede aparecer cuando la persona con pérdida auditiva siente que los demás no comprenden su problema o puede amargarse pensando por qué le ha tenido que suceder a ella.

El nerviosismo es otra consecuencia que aparece cuando querriamos evitar ciertas situaciones.  Por ejemplo, en una celebración social en la que la persona con pérdida auditiva sabe que va a tener que concentrarse demasido para oír, se sienta incómodo e incluso estrés.

La confusión ocurre cuando la persona con problemas auditivos trata de introducirse en las conversaciones grupales pero se siente excluido. A menudo rie y asiente como los demás aunque no entiende lo que se etá diciendo. El fingir que se entiende puede poner a la persona con problemas auditivos en situaciones comprometidas.

La falta de confianza en uno mismo aparece cuando la persona con pérdida auditiva empieza a verse a si misma como una carga para la familia y los amigos. Puede llegar a producir depresióno sentimientos de baja moral. Ocasionalmente, las personas con pérdida auditiva no resuelta pueden sentir que no encaja bien con otras personas o en grupos que no conocen y por ello se sienten incómodos.

La frustación es el punto final de todo el proceso emocional asociado a la pérdida auditiva no resuelta. Se produce cuando la persona con pérdida auditiva no reconoce que que la pérdida auditiva puede ser la causa de sus problemas de comunicación y se vuelven intolerantes e insensibles a sus propias necesidades de comunicación.

En consecuencia, muchas personas con problemas auditivos (y sus familias) sufren sin necesidad durante años antes de buscar ayuda. De hecho, la familia y los amigos son los que habitualmente identifican primero los problemas de la persona que sufre la pérdida auditiva. Si quiere saber más haga click aquí.

 

 

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