La importancia de las pruebas audiológicas conductuales en niños

En el periodo neonatal hasta la edad de dos meses sólo podemos valorar respuestas conductuales.

Se pueden valorar algunos reflejos, como son los reflejos del moro, respuestas de llanto generadas con instrumentos de percusión, con tonos comprendidos entre los 500 Hz y los 4.000 Hz y a niveles de intensidad de entre los 40 dB y los 70 dB.

Por lo tanto, las pruebas audiológicas conductuales serán imprescindibles para hacer una primera valoración.

Hacia el final de este período el niño adquiere cierto grado de madurez neurológica, empieza a prestar atención a los sonidos, sobretodo a partir de la octava semana de edad. Se aprecian entonces cambios de conducta.

Hacia la decimosexta semana los sonidos intensos desencadenan una respuesta ocular, mirando hacia la fuente de sonido. Producirá los primeros balbuceos a estímulos sonoros de 40/60 dB.

Diez semanas después el niño ya empieza a localizar los sonidos de baja intensidad, y estímulos sonoros como el habla o ruidos ambientales familiares a 20 dB de intensidad.

Por lo tanto la falta de localización de los estímulos de intensidad media hacia la edad de 8 semanas puede significar una pérdida de audición, aunque la falta de respuesta podría estar asociada a otros factores distintos a la hipoacusia, como autismo o un retardo asociado a alteraciones del sistema nervioso central.

Cuando no existe ningún trastorno asociado, los niños sordos tienen el mismo potencial de capacidades intelectuales, motrices y articulatorias que los oyentes. También es cierto que las vías auditivas están conectadas con otros sistemas, además del lenguaje, que regulan funciones como la atención, memoria, emoción y el sistema psicomotor. Es necesario contemplar todos estos puntos a la hora de evaluar con técnicas conductuales a un niño con deficiencia auditiva.

Las técnicas conductuales nos muestran un grado relativamente exacto de la pérdida auditiva monoaural o binaural, según se usen auriculares o campo libre. Mediante estas técnicas valoraremos no solo los umbrales tonales, sino también la maduración de las respuestas auditivas mediante la observación del comportamiento.

Como en todas las técnicas subjetivas las conclusiones pueden ser parciales, pero se muestra como complemento absolutamente necesario para establecer un diagnóstico completo y veraz.

Para tener un diagnóstico completo será necesario realizar pruebas objetivas (Potenciales auditivos de Estado estable)

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