La música y el lenguaje

La música y el lenguaje son las dos características que nos definen como humanos. Podemos hablar tanto de la música como de la voz en términos de tono, así como de timbre, que es la característica única que define un sonido particular. El timbre es el que nos permite saber la diferencia entre la voz de un hombre y la voz de una mujer, o una flauta y una guitarra, o incluso un perro y un gato. Después está el tiempo, que tiene que ver con el ritmo.

La intensidad se refiere al volumen: qué tan fuerte o qué tan suave puede ser algo. El habla y la música tienen un contorno melódico. Muchos de los mecanismos de procesamiento que se usan para escuchar música o lenguaje se emplean al mismo tiempo. La exposición temprana es fundamental para dominar la música y el habla. Tanto la música como el lenguaje siguen una secuencia ordenada por tiempo de habilidades o hitos. Los niños tienen que pasar por una secuencia de hitos para progresar al siguiente nivel de idioma, y el mismo puede decirse de la música.

También hay diferencias entre la música y el lenguaje. La música alcanza un mayor rango espectral. Si pensamos en un piano, las notas más graves y las notas más agudas del piano están fuera del rango del lenguaje hablado. La música puede aprovechar todos los diferentes extremos del espectro que el oído humano puede escuchar. La música puede existir sin lenguaje. El lenguaje puede ser alterado en la música sin cambiar la música. Dentro de la música, todavía tenemos el significado, y la música conserva su musicalidad. Podemos alterar las letras sin dañar la música en sí.

El lenguaje hablado rodea a la mayoría de los niños, mientras que la música no. No sabemos cuántos de nuestros niños con pérdida auditiva están expuestos a la música. Sería comprensible que los padres y niñeras asuman que si el hijo tiene una pérdida auditiva profunda, no se verá atraído por la música.

Cuando hablamos de guiar la práctica y trabajar en la adquisición del lenguaje, generalmente usamos los hitos de la audición de los niños. El mismo es cierto cuando hablamos de desarrollo musical. La idea es que sigan esta progresión para llegar a ser completamente musical en algún momento. No estamos hablando de músicos profesionales. Estamos hablando de poder cantar una canción correctamente.

La música en el desarrollo de la audición de los niños

La primera respuesta musical que vemos en los bebés es la respondida sensor-motora. Cuando le cantamos a un bebé o si el bebé escucha música, el primero que hacen es empezar a mover las piernas y los brazos lo más rápido que pueden. Esta es un área consciente cuando se trabaja con niños pequeños con implante coclear (IC).

Los niños con audición normal de uno a dos años empiezan a imitar algunos tonos e incluso empiezan a captar fragmentos de canciones familiares. A los dos y tres años cantan mientras juegan. Esta es una parte muy normal de la infancia. Incorporarán en el que están haciendo pequeños trozos de canciones. La mayoría de ellas sueño inventadas, pero algunos pueden tener similitudes con algunas canciones conocidas. Después intentan aprender las canciones con las letras y los ritmos. Cuando tengan cuatro o cinco años, tendrían que ser competentes, lo cual significa que pueden marchar a ritmo. Pueden picar de manos o de rodillas.

Lo verdaderamente sorpresivo es que para cuando el niño vaya a la escuela tendría que poder cantar una canción con el tono, el ritmo y la letra correctas. Nadie los ha enseñado formalmente esto. Lo han recogido mediante la exposición y participante en el proceso de cantar y escuchar a otros niños cantar. Es muy similar a la forma en que los niños oyentes recogen el lenguaje. Si tienen exposición a él y están involucrados en él, lo recogerán casi sin esfuerzo.

La música presenta desafíos únicos para los niños con implante coclear. Algunos estudios dicen que estos niños pueden percibir el ritmo casi tan bien como sus compañeros oyentes. Si tocara la música de una canción conocida que un niño sabe, un niño con un CI puede tener dificultades para reconocer la canción sin la letra. Es importante recordar que un niño típico de 4 años también puede tener dificultades con esto. Hay una jerarquía de desarrollo que tiene que estar en su lugar. Tanto la implantación temprana como la intervención temprana son fundamentales en este punto.

La percepción y producción del tono puede ser más un desafío para los usuarios de IC. Si pensamos en los implantes cocleares cómo desarrollados para acceder al habla, y sabemos que la música es más compleja, entonces tendría sentido. Para algunos, la música puede no ser tan agradable.

¿Por qué tendríamos que cantar?

Varios estudios con personas con pérdida auditiva ha demostrado que el entrenamiento musical tiene efectos positivos en los dominios de percepción cognitiva, lingüística, de la memoria y de la música.

Se han realizado otros estudios de entrenamiento musical en personas con audición normal con resultados favorables de lenguaje y cognición. Entendemos mucho más sobre como el cerebro procesa la música y como puede afectar otros dominios que nunca imaginábamos que estarían asociados.

La voz es el instrumento más importante que podemos poseer. No es necesario ser un músico importante para utilizar la música con su hijo o con sus alumnos. Obviamente, los bebés todavía no entienden las palabras, pero cuando dices: «Oh, eres tan dulce!», el niño puede comprender la intención de tu voz. Es interesante que muchas canciones infantiles y muchos de los primeros intervalos que cantan los niños incorporen esta noción.

Fuente: thelisteningroom.com

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