La exposición al ruido y su impacto en la salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una serie de recomendaciones para limitar la exposición de las personas al ruido procedente del tráfico de vehículos y actividades de ocio.

Las recomendaciones fijan los niveles que no se deberían exceder para minimizar el impacto sobre la salud, derivado de la exposición de los humanos al ruido.

En el tráfico de vehículos se recomienda limitar la exposición a 53 dB, puesto que por encima de ese nivel se asocia con efectos adversos para la salud. Ese umbral máximo se debería situar en los 45 dB en horario nocturno y la OMS sugiere que en algunos casos se deberían aplicar cambios en infraestructuras, para reducir la exposición al ruido del tráfico de vehículos en ciertas áreas.

En cuanto al ruido procedente del tráfico ferroviario, el informe recomienda un nivel máximo de 54 dB durante el día y debería reducirse hasta los 44 dB en el horario nocturno.

El límite a la exposición del ruido procedente del tráfico aéreo lo sitúa la OMS en 45 dB, durante la noche debería no ser superior a los 40 dB.

La exposición media anual al ruido procedente de las actividades vinculadas al ocio (actividades de tiempo libre, espectáculos deportivos, conciertos o música en bares o procedente de dispositivos electrónicos), la sitúa la OMS en 70 dB durante un período de 24 horas.

La contaminación por ruido en nuestras ciudades está aumentando y perjudicando las vidas de muchos ciudadanos. Más que algo molesto, el ruido excesivo es un riesgo para la salud que contribuye por ejemplo a las enfermedades cardiovasculares y a los  trastornos de la capacidad auditiva, según un comunicado de la OMS.

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