El niño sordo y la Escuela

Los niños sordos cuando llegan a la escuela tienen sus propias particularidades y diferentes necesidades educativas.

Mientras que el niño oyente llega a la escuela para aprender y con un lenguaje, el niño sordo llega con un código lingüístico muy limitado y escaso, además deberá aprender el lenguaje.

La evolución audiológica, tecnológica y educativa de los últimos años, unida a la precocidad de los diagnósticos, la mayor información y apoyo que reciben las familias, hacen que se abran oportunidades de formación en este colectivo.

Según estudios de FIAPAS, en los niños sordos existe mucha desigualdad en sus niveles lingüísticos y competencia en lecto-escritura: En general, los niveles académicos están por debajo de sus compañeros oyentes. Estos niveles dependerán de la respuesta escolar que se les ofrezca.

Las administraciones y profesorado, deben poner a disposición de estos alumnos, accesibilidad para que el aprendizaje y conocimiento, les aporte autonomía, con recursos audiológicos, técnicos y humanos.

Modalidades de escolarización

  1. Método Oralista: modalidad hablada y escrita. En sorderas con bastantes restos auditivos funcionales, postlocutivos “tardíos”, se puede optar por una educación exclusivamente de la lengua oral.
  2. Método bilingüe: educación combinada entre la lengua oral y la lengua de signos española. Consiste en la instrucción en dos lenguas, una de ellas la natural del alumno. Además favorece la integración del niño sordo ya que le permite ser miembro de dos comunidades simultáneamente, la comunidad sorda y la oyente.
  3. Método mixto: con diferentes sistemas de comunicación.

Objetivos del método bilingüe

  1. Proporcionar al niño sordo las mismas posibilidades educativas del oyente.
  2. Desarrollar una identidad bicultural.
  3. Incluir dos culturas y dos lenguas dentro de la escuela.
  4. Crear un ambiente apropiado a las formas de procesamiento cognitivo y comunicativos de los niños sordos.
  5. Posibilitar un desarrollo socioemocional íntegro, basado en la identificación con los adultos sordos.
  6. Favorecer que puedan entender mejor el mundo que les rodea.
  7. Proporcionar el completo acceso a la información curricular y cultural.

Además del tipo de educación que se elija también es muy importante para el niño sordo su entorno social.

La forma de ver y mirar a los niños sordos, (el vecindario, los comerciantes donde solemos acudir a hacer la compra), también influirá en cómo se ven ellos y ellas.

Es muy importante generar actitudes positivas hacia la sordera pasando por la información y la eliminación de conceptos erróneos. No tener miedo a la hora de comunicarse con un niño sordo, mirarles como lo que son: niños con infinidad de potenciales, confiar en sus capacidades y en su autonomía, son actitudes que los niños sordos irán asumiendo.

 

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