Nuestros pacientes nonagenarios

A medida que la esperanza de vida se alarga, las adaptaciones de audífonos a pacientes nonagenarios incrementa.

A pesar de las dudas iniciales que podamos tener acerca de sus capacidades cognitivas, muchos de ellos no dejan de sorprendernos. Sabiduría, experiencia e ingenio son atributos que nos demuestran en las sucesivas visitas de adaptación, mostrando a veces una enorme capacidad de adaptación a los audífonos.

¿Qué pensar de una persona que nos puede duplicar o hasta triplicar la edad? En estos últimos años la edad de adaptación a los audífonos ha descendido notablemente, hace una década era muy complicado encontrar personas de mediana edad que buscaran una solución auditiva para mejorar sus dificultades de comunicación.

También debemos tener en cuenta que a medida que la esperanza de vida aumenta, encontramos en nuestros centros pacientes cada vez mayores que quieren mejorar su calidad de vida.

Teniendo en cuenta que estas personas tienen mucha edad, debemos tener en cuenta una serie de consideraciones antes de empezar una adaptación de audífonos:

  • Nuestras explicaciones deben ser pausadas y claras, poniendo énfasis en los conceptos más importantes.
  • En cada una de las visita debemos trabajar un concepto (colocación, control de volumen, mantenimiento, etc) evitando así solapar conceptos que pueden confundir al paciente.
  • Después de cada explicación, es positivo realizar la práctica para asegurarnos que el concepto está aprendido.
  • Las visitas no deben ser demasiado largas, evitando cansancio y aburrimiento a nuestro paciente.
  • Recordamos en todo momento que los pacientes nonagenarios tienen mucha más experiencia que nosotros, y han vivido muchas situaciones similares a estas, por lo que su confianza será limitada. No debemos caer en la idea de que podemos obviar conceptos o trabajar sin nuestra máxima atención y dedicación, porque el paciente se dará cuenta.
  • No debemos abusar de la ganancia, pues debemos tener en cuenta que la plasticidad de estos pacientes es menor y necesitarán un tiempo de habituación elevado.
  • No por el hecho de ser tan mayores esto significa que sus necesidades de comunicación sean menores respecto a otro paciente más joven.
  • La miniaturización de los audífonos modernos es increíble, pero debemos tener en cuenta cual es la capacidad visual y manual de nuestro paciente, proponiendo siempre opciones funcionales que no dificulten su uso.

Si tenemos en cuenta estas cosas, podremos plantear adaptaciones exitosas a estos pacientes nonagenarios que, hoy en día, representan un porcentaje creciente de nuestras adaptaciones.

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