La primera ayuda auditiva

Cuando los usuarios y/o profesionales de hoy en día piensan en ayudas auditivas, probablemente les vienen a la mente imágenes de diminutos audífonos pequeños electrónicos, audífonos de anclaje óseo e implantes cocleares.

Estos son algunos de los tipos de ayudas modernas para personas con pérdida de audición. Sin embargo, puede que a veces uno piense: ¿qué tipos de ayudas auditivas existían antes de los dispositivos electrónicos?

Las ayudas auditivas tienen como misión recoger y amplificar el sonido, con el objetivo final de transmitir el sonido al oído humano y mejorar la comprensión del habla. Históricamente, las ayudas auditivas se dividen en dos categorías: mecánica y electrónica.

Los dispositivos mecánicos no dependen de una fuente externa de energía para ayudar en la conducción de sonido. Los seres humanos fueron notablemente ingeniosos y adoptaron elementos fáciles de encontrar para usarlos para mejorar la audición, como por ejemplo: un cuerno de animal ahuecado, una concha de mar rota en la oreja, una hoja de higuera grande enrollada o cualquier elemento que sirviera para concentrar la energía del sonido a través de un camino hacia el oído.

Los dispositivos electrónicos se introdujeron a principios del siglo XX con el Akoulallion (del griego: «escuchar» y «hablar») producido por la Compañía Akouphone en los Estados Unidos. Este audífono (modelo de mesa) con batería, usaba un micrófono de carbono y podía conectarse a hasta tres pares de audífonos al mismo tiempo. Desde entonces, las ayudas auditivas han usado, transistores, circuitos integrados, microprocesadores y varias tecnologías digitales que proporcionan beneficios acústicos significativos para la comprensión del habla.

Sin embargo, la primera ayuda auditiva conocida, no es mecánica ni electrónica. Se trata de la mano humana. Nuestras orejas están diseñadas para ayudar a capturar los sonidos, pero a veces las orejas necesitan ayuda. Cuando se coloca la mano detrás de la oreja (en forma de parábola), la mano actúa como una pala extendida que permite aumentar la colección de sonidos.

 

La ganancia acústica

La mano tras la oreja puede servir para otro propósito, como una señal visual para los oradores. Esta señal visual no verbal de la mano alerta a los hablantes para que hablen más fuerte. Sin embargo, ¿cuáles son los beneficios de la comprensión y la ganancia acústica al usar la mano?

Tal y como se ha estudiado, hay dos regiones espectrales con ganancia acústica significativa (1-3 kHz y 5-8 kHz). La ganancia en estas regiones presumiblemente refleja las resonancias del hueco formado por la estructura «pinna + mano».

La ganancia acústica en la región de frecuencia de 1-3 kHz, que puede ser muy útil para la comprensión de la voz, varía de aproximadamente 7 a 17 dB.

 

La comprensión del habla

Sin embargo, lo que es más importante, ¿cuál es el beneficio en cuanto a comprensión del habla al poner la mano tras la oreja?

Tras los estudios realizados, se comprobó que el uso de la mano tras la oreja mejoró el nivel de la pérdida de SNR (relación señal/ruido) en 3,6 dB. El efecto de la mano hace dos cosas: aumenta de manera efectiva la superficie de recolección más allá de la del pabellón auricular y atenúa el sonido desde la parte posterior del oyente.

Aunque este sistema está más limitado que las ayudas tecnológicas actuales, e uso de la mano sigue siendo un dispositivo universalmente conocido que está disponible para la mayoría de los oyentes y situaciones.

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