El consejo de la OMS para escuchar música

La música tiene numerosos beneficios para nuestra salud: nos puede ayudar a sentirnos mejor, a conciliar el sueño, entre otros. El problema está en el volumen al que solemos escucharla.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado que millones de jóvenes y adultos (entre 13 y 35 años) de países con ingresos medios y altos corren el riesgo de perder la audición.

La mitad de ellos, por el mal uso de dispositivos de reproducción de sonido (smartphones, tablets, etc) y otro 40% por la exposición a niveles sonoros elevados en lugares como discotecas, bares o eventos deportivos.

El perjuicio en la salud de nuestros oídos varía en función de la intensidad, la duración y la frecuencia de la escucha.

Por ejemplo, cuando vamos a un bar ruidoso se puede provocar una pérdida auditiva temporal o una sensación de zumbido en el oído, que se conoce como tinnitus y que acaba desapareciendo con el paso del tiempo.

Sin embargo, si nos exponemos a sonidos fuertes durante mucho tiempo y de forma habitual, los daños a las células sensoriales del oído pueden ser permanentes e irreversibles. Y el problema no solo se limita a la capacidad de escuchar, también afecta a la comprensión y el desarrollo del lenguaje y al desarrollo cognitivo.

A modo de referencia, un nivel de entre 10 dB y 30 dB se considera bajo y equivale al del tono de voz que usamos en una biblioteca.

Un ruido moderado es el que está entre los 30 dB y los 50 dB, es decir, el de una conversación en un tono de voz normal.

De los 50 dB a los 75 dB el nivel de ruido ya es considerable (como el de una aspiradora).

Los tramos de 75 dB a 100 dB (ruidos altos) y de 100 dB a 120 dB (ruidos muy altos).

Se considera que están en el umbral del dolor los ruidos que se sitúan en los 120 dB (sonido de un martillo neumático) y a partir de este momento existe riesgo de sordera.

El volumen máximo de los auriculares puede oscilar entre los 75 dB y los 136 dB.

La principal recomendación de la OMS para prevenir el problema es no escuchar música con estos dispositivos durante más de una hora diaria y como mucho al 60% de la capacidad de sonido.

En muchos teléfonos móviles, al subir el volumen la barra de sonido pasa a ser amarilla y cambia a rojo cuando está demasiado alto.

La organización también aconseja no superar las ocho horas diarias en un lugar de trabajo donde haya más de 85 dB o los 15 minutos de exposición al ruido de la calle, que son unos 100 dB, niveles que se superan en la mayoría de bares y locales de ocio donde solemos pasar más de un cuarto de hora.

Se debe tener en cuenta que el ruido no está presente solo en la música de nuestros móviles, en los lugares de ocio y trabajo o en la calle.

Muchos de los electrodomésticos que tenemos en casa pueden superan los 80 dB, como las batidoras o las aspiradoras, que como decíamos más arriba pueden producir un ruido por encima de los 90 dB. Pero al hacer un uso puntual, el riesgo de daño es mínimo.

Si usamos determinados aparatos como herramientas (radiales o taladros) es fundamental usar protección, al igual que para los ojos.

Si tenemos curiosidad sobre los niveles de ruido que nos rodean, podemos usar algunas apps para el móvil para medir los decibelios que hay en el entorno y así poder evitar la exposición a ruidos intensos.

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