Chupete y lenguaje oral

Los adultos asociamos fácilmente la imagen del bebé con un uso del chupete. Su uso en nuestra sociedad está muy generalizado, y ya no nos planteamos si es necesario o imprescindible. A veces, también su uso puede generar polémica.

 

Reflejo succionador

Los bebés nacen con una serie de reflejos innatos, como el reflejo de succión. Este reflejo ayuda a los bebés en la lactancia y la alimentación.

Cuando se utiliza un objeto como un chupete para que el bebé pueda succionar, este hábito le resultará tranquilizador. Les proporciona placer y seguridad ante situaciones estresantes.

También resulta beneficioso para su desarrollo neurológico y muscular, ayudando a la formación de las funciones orofaciales, tan necesarias para el desarrollo de la comunicación y la alimentación del bebé, pero esto, hasta cierto momento.

Esta succión estimulatoria puede resultar beneficiosa a más tardar entre los 18 y los 24 meses de edad. A partir de aquí, se recomienda la disminución de su uso y la eliminación, pues hay constancia de que el uso prolongado del chupete más allá de lo necesario, da lugar a una serie de alteraciones.

Hay que tener presente, que siempre resultará más fácil la eliminación del hábito succionador de un chupete, pues es más sencillo retirar el objeto, que el hábito de chuparse el dedo (succión digital).

 

Chupete y desarrollo del lenguaje oral

Entre los 12-18 meses de edad comienza la aparición del lenguaje oral. Si el niño continúa con el uso prolongado del chupete o del dedo, no puede realizar libremente los movimientos bucoarticulatoris que le proporcionarán el desarrollo posterior del habla.

Esto es lógico, ya que tener un objeto metido en la boca limita, de manera evidente, la posibilidad de su movimiento.

 

Alteraciones por el mal uso del chupete

  • A nivel de lenguaje: se produce una reducción del balbuceo y de la experimentación con los sonidos. Se reducirán los intercambios comunicativos, ya que mientras el niño mantiene el chupete en la boca es menos probable que trate de imitar los sonidos de los adultos o de experimentar con sus propios sonidos, elementos fundamentales del proceso de adquisición del lenguaje.
  • A nivel orofacial: el uso frecuente del chupete en la boca, no le ayudará a conseguir el tono muscular necesario de la lengua, labios, dientes, mandíbula y paladar. Se puede afectar también, la cavidad oral, produciendo deformaciones del paladar y de los dientes (maloclusiones dentarias), así como babeo, dificultades en la masticación y dificultades en la deglución.
  • A nivel emocional: el hecho de estar succionando un chupete hace que el niño dedique atención y energía en esta acción. Esto resta atención a otro tipo de acciones como que el niño pueda desarrollar otras estrategias para calmarse, o ayuda a potenciar la expresión con lenguaje oral de los diferentes estados emocionales.

Para evitar todas estas alteraciones y que se produzcan problemas, se debería empezar a eliminar el uso del chupete a partir de los 8-12 meses, para que a la edad de dos años este hábito de succión quedara eliminado y se pudiera seguir el desarrollo de forma correcta

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