El aprendizaje inferencial

Un aspecto importante sobre el cual tiene efectos la pérdida de audición es el llamado aprendizaje inferencial.

El aprendizaje inferencial es todo aquel aprendizaje que hacemos al estar expuestos de manera pasiva a acontecimientos, situaciones e informaciones en las que se habla y comenta de facetas de la vida diaria o del entorno que aportan una información que puede ser significativa.

El significado de toda esta información no se enseña directamente sino que se muestra de manera implícita.

 

¿Por qué es importante este aprendizaje inferencial?

En estas situaciones se puede transmitir información importante. Experiencias sobre cómo actúan y piensan los demás.

Variedades de conductas, creencias, valores, etc., todos ellos aspectos básicos que van modelando una comprensión del mundo, cómo estar en él y el lugar que ocupas.

Situaciones cotidianas, como informaciones de la televisión, conversaciones oídas sin que sean dirigidas a nosotros, debates en la familia, entre compañeros, celebraciones de fiestas y leyendas, etc., nos aportaran una experiencia para conformar nuestro universo social y emocional.

El grado de pérdida auditiva o su momento de instauración son factores que pueden comprometer el acceso a esta información no explícita.

El grado de pérdida auditiva exige que la información se dirija al niño de manera concreta y su conocimiento del lenguaje oral suele ser insuficiente para comprender  matices.

El niño oyente logra el lenguaje oral sin condiciones, solo con la interacción con otros hablantes.  La incorpora de manera natural y espontanea.

En el niño sordo será necesario un trabajo sistemático, y planificado, con gran esfuerzo por su parte, para aprender la lengua oral con resultados muchas veces de un pobre dominio de ella.

Esta intervención hacia la adquisición de la  lengua oral  supone artificialidad, lentitud y esfuerzo.

 

Los padres como los primeros agentes socializadores

Cuando los padres descubren que su hijo tiene una pérdida de audición, con frecuencia su comunicación resulta más postiza y académica.

Sus interacciones se reducen en frecuencia, duración y complejidad debido muchas veces al contenido de ciertos temas y a la dificultad de comunicarlos.

Mientras que en el niño oyente, el lenguaje se convierte en una herramienta de conocimiento de experiencias directas e indirectas, accediendo a procesos de abstracción y conceptualización, en el niño sordo el lenguaje mostrará retraso y su vocabulario crecerá lentamente.

El papel de los adultos resulta muy importante en la facilitación de la información de todas esas situaciones en que justamente, esta información no se da de manera explícita para así reducir el retraso en el desarrollo emocional y social de su  hijo con pérdida auditiva.

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