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Los vértigos y el sistema auditivo

El vértigo y el mareo pueden ser dos términos fáciles de confundir ya que ambas sensaciones parten de una alteración del sistema del equilibrio.

El oído no solo se encarga de la audición, también nos ayuda a orientarnos en el espacio y es una pieza clave en nuestro equilibrio.

De esta forma, existe una relación directa entre el oído y el vértigo. El vértigo y los mareos son una causa muy común de consulta médica.

¿Cuál es la diferencia entre el vértigo y los mareos?

El mareo es un término que se utiliza para describir diferentes sensaciones, como desequilibrio o desvanecimiento, y que puede producirse por diferentes causas como un movimiento brusco, una bajada de tensión o por deshidratación. Suele aliviarse por si solo en un corto período de tiempo.

El vértigo es un síntoma que se produce por una alteración del sistema vestibular, mientras que el mareo es un trastorno del equilibrio. El vértigo produce una sensación de movimiento, ya sea sobre el exterior o sobre nosotros mismos.

 

Vértigo Posicional Paroxístico Benigno (VPPB)

Los canales semicirculares del oído portan el líquido que indica al cerebro la posición del cuerpo, al mover la cabeza el líquido varía su posición. Consecuentemente este movimiento nos ayuda a mantener el equilibrio.

El Vértigo Posicional Paroxístico Benigno se produce debido a la migración de pequeños cristales de calcio que se desprenden y flotan en este líquido.

Cuando el paciente realiza movimientos de cabeza las partículas provocan un funcionamiento diferente del oído y confunden al cerebro sobre la posición del cuerpo.

Esta sensación es percibida como vértigo porque el cerebro piensa que hay algún tipo de movimiento exterior o propio. Además, el paciente puede padecer náuseas o vómitos.

Los episodios de vértigo pueden desaparecer por algún tiempo y más tarde, volver a parecer.

Tratamiento del vértigo

Para ayudar a aliviar el VPPB los profesionales suelen recomendar una serie de movimientos llamados “maniobra de reposicionamiento canalicular” que consisten en unas maniobras simples y lentas para reposicionar la cabeza.

La idea es conseguir mover las partículas que flotan en el líquido de los canales semicirculares hacía la zona abierta o vestíbulo donde las partículas no provocaran ningún problema.

Este procedimiento resulta eficaz después de varios tratamientos. Si esta maniobra no consigue reposicionar las partículas se puede recurrir a una alternativa quirúrgica.

El otorrino (ORL) será el encargado de valorar tu situación y ofrecerte el mejor tratamiento para tu caso.

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