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Acueductos vestibulares dilatados y pérdida de audición

El acueducto vestibular dilatado (AVD) es la anomalía congénita más frecuentemente encontrada en técnicas de imagen (resonancia magnética-MRI y la tomografia computeritzada-TAC) en hipoacusia neurosensorial infantil.

Es una malformación congénita del hueso temporal,  que es la parte del cráneo justo encima de la oreja y que predispone a padecer hipoacusia desde la infancia y síntomas vestibulares.

 

¿Qué son los acueductos vestibulares?

Los acueductos vestibulares son conductos óseos estrechos que van desde el oído interno hasta muy adentro del interior del cráneo.

Los acueductos comienzan en el interior del hueso temporal. Este hueso contiene la cóclea, que detecta las ondas sonoras y las convierte en señales eléctricas, creando una audición normal, y el laberinto vestibular, que detecta el movimiento y la gravedad, y crea el equilibrio.

Cada acueducto vestibular tiene un tubo lleno de líquido, el conducto endolinfático, que conecta el oído interno a una estructura en forma de globo llamada saco endolinfático.

Se considera que un acueducto vestibular está dilatado si mide más de un milímetro  (el tamaño de la cabeza de un alfiler). Si uno de los acueductos vestibulares se dilata, el conducto endolinfático y el saco endolinfático también pueden encontrarse dilatados.

Se  cree que tanto el conducto como el saco endolinfáticos ayudan a asegurar que el líquido en el oído interno contenga las cantidades adecuadas de ciertas sustancias químicas llamadas iones, que son necesarios para ayudar a iniciar las señales eléctricas que envían la información del sonido y el equilibrio al cerebro.

 

Acueductos vestibulares dilatados y pérdida de audición en los niños

La mayoría de los niños con AVD desarrollarán algún grado de pérdida de audición. Se está demostrando que del 5 al 15 por ciento de los niños con pérdida de audición neurosensorial  tiene un AVD.

Sin embargo, los científicos no creen que tener el AVD causa la pérdida de audición, sino que ambos son el resultado del mismo defecto subyacente, y que este puede ser una señal importante de lo que causa de la pérdida de audición.

 

Acueductos vestibulares dilatados y tipo de pérdida de audición

Aunque el AVD es una malformación congénita, la hipoacusia no siempre está presente al nacimiento, pudiéndose instaurar en los periodos peri o postlocutivos (durante o posteriormente a la adquisición del lenguaje). Tampoco es de estrañar su  carácter progresivo, y otros patrones como hipoacúsia súbita y fluctuante.

Puede afectar a uno o a los dos oídos (puede ser asimètrica o no). El grado de pérdida puede variar de moderada a profunda, sin  mostrar una correlación consistente entre el tamaño del AVD y el grado de pérdida.

La hipoacusia más frecuente es la neurosensorial, aunque también se han descrito pérdidas conductivas o mixtas con frecuencias graves y oído medio normal.

Con la identificación temprana de un AVD, reduciremos el impacto de la pérdida de audición lo antes possible, implementando la habilitación logopédica, así como el uso de audífonos o implante coclear.

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