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La percepción del habla en el útero

Adquirir el lenguaje implica una serie de habilidades complejas que evolucionan y se conectan haciendo que el bebé aprenda por primera vez a hablar obteniendo los mejores resultados con el mínimo esfuerzo.

Para llegar a ello, es necesario que lo haga en el intervalo de tiempo adecuado (periodo crítico), es decir, cuando el cerebro presenta su máxima plasticidad.

Para la adquisición del habla se necesita precisamente la percepción del habla. Por eso es tan importante percibir el habla que sucede desde muy temprano en la vida, incluso dentro del vientre de la madre.

 

Percepción del habla en el útero

El oído empieza su desarrollo muy pronto en la vida del embrión. Dos meses antes de nacer, los fetos humanos ya escuchan toda clase de sonidos, incluidos los del habla.

El habla no es percibida por ellos como se percibe en el ambiente externo, pues al entrar al útero, tanto la voz materna como la de cualquier otro hablante experimentan un apagamiento y una atenuación importante, sobre todo en los sonidos más agudos, pero mantienen bastante bien las características prosódicas (ritmo, entonación y acento), pudiéndose reconocer hasta cierto punto algunas palabras y fonemas.

La voz de la madre se transmite al feto mejor que cualquier otra voz externa. Las voces externas, tanto femeninas como masculinas,  se atenúan unos 20 dB, mientras que la voz materna solo se atenúa unos 8 dB.

Esta menor atenuación de la voz materna se debe a que esta no solo se transmite al feto por vía aérea desde fuera del vientre, sino también internamente a través de la vibración de los tejidos y huesos del cuerpo (vía ósea).

Esta recepción del habla materna, generan que en el feto se active la corteza auditiva del cerebro, creando un almacén de la información que después del nacimiento será recordada.

En las 9 últimas semanas de gestación, el feto responde de manera diferente a la voz de la madre en comparación a otras voces femeninas, y también ante el lenguaje materno respecto a un lenguaje extranjero de categorías rítmicas distintas, como podrían ser el español y el inglés.

Por contra, en ese periodo de tiempo no se diferencia la voz del padre de la de otro hablante masculino.

También presentan la capacidad para diferenciar entre distintas sílabas de su lengua materna y entre las propiedades vocales de 2 hablantes cuando existe un alto contraste como por ejemplo entre la voz femenina y la masculina.

A todas estas conclusiones se llegó a partir de experimentos hechos o bien en el feto o bien ya en el recién nacido.

 

Para saber más: “La percepción del habla durante el primer año de vida”. Leonardo Barón Birchenall, Óscar Galindo, y Oliver Müller.

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