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El oído interno

El oído interno, como su propio nombre indica, es la parte más interna del oído. Es una zona llena de conductos y está formada por 2 órganos sensoriales distintos: la cóclea (órgano de la audición) y el vestíbulo y los canales semicirculares (órganos del equilibrio).

En el oído interno también se encuentra el nervio auditivo (también llamado nervio vestibulococlear o 8º nervio craneal) que conecta la cóclea y el sistema vestibular con el encéfalo.

El oído interno tiene dos funciones principales: es el encargado de convertir las ondas sonoras en señales eléctricas (impulsos nerviosos) para permitir que el cerebro escuche y entienda los sonidos. También interviene en el equilibrio.

Las distintas partes que forman el oído interno están unidas pero funcionan por separado para realizar su trabajo.

 

La cóclea y la audición

La cóclea representa la parte auditiva del oído interno y está situada en el hueso temporal. Su nombre proviene del griego «kokhliās” que significa caracol, debido al arrollamiento en espiral de esta estructura, que se produce durante el desarrollo.

La cóclea contiene dos membranas situadas muy cerca una de la otra formando una especie de pared de separación y está llena de un líquido llamado perilinfa.

Sin embargo, para que el líquido se mueva libremente en la cóclea de un lado a otro de la pared divisoria, la pared tiene un pequeño agujero, el helicotrema. Este orificio es necesario para garantizar que las vibraciones de la ventana oval se transmitan a todo el fluido de la cóclea.

Cuando la presión del sonido se transmite a los fluidos del oído interno a través del estribo, la onda de presión deformará la membrana basilar en una zona concreta en función de la frecuencia de dicho sonido. Las frecuencias altas actuarán sobre la base de la cóclea y las bajas frecuencias sobre el ápice (tonotopía coclear).

Los conductos cocleares contienen dos tipos de fluidos: perilinfa y endolinfa. La perilinfa cuenta con una  composición iónica similar al medio extra-celular y baña las rampas timpánica y vestibular. La endolinfa, que llena el canal coclear, presenta una composición única en el organismo.

La cóclea contiene una estructura más pequeña y sensible llamada órgano de Corti. Que actúa como el micrófono del cuerpo. Contiene aproximadamente 24.000 fibras capilares, dispuestas en cuatro largas hileras: 3 filas de células ciliadas externas (CCE) y 1 fila de células ciliadas internas (CCI) que se encargan de recoger las vibraciones de las ondas sonoras y convertirlas en señales eléctricas que se envían al cerebro a través de los nervios auditivos.

 

El equilibrio

Las partes dedicadas al equilibrio en el oído interno son el vestíbulo y los canales semicirculares.

Los 3 canales semicirculares son tubos en forma de asa en el oído interno. Están llenos de líquido y forrados con pelos finos, al igual que en la cóclea, excepto que estos pelos captan los movimientos del cuerpo en lugar de los sonidos, actuando como sensores que lo ayudan con su equilibrio.

Los canales semicirculares se sientan en ángulo recto entre sí. Esto les ayuda a medir movimientos sin importar en qué posición se encuentre.

Cuando la cabeza se mueve, el líquido dentro de los canales semicirculares se desplaza. Esto mueve los pequeños pelos dentro de ellos.

Los canales semicirculares están conectados por sacos en el vestíbulo que tienen más líquido y pelos. Se llaman sacro y utrículo y  también perciben movimiento.

Estos sensores de movimiento y equilibrio envían mensajes nerviosos eléctricos al cerebro, y el cerebro le indica al cuerpo cómo mantenerse equilibrado.

 

El órgano vestibular, el mecanismo de equilibrio

El órgano vestibular es otra parte importante del oído interno. El vestibular es el órgano encargado del equilibrio.

La función del órgano vestibular es registrar los movimientos del cuerpo, asegurando así que podamos mantener nuestro equilibrio.

El mecanismo del equilibrio consta de tres pasajes en forma de anillo, orientados en tres planos diferentes. Los tres pasajes están llenos de líquido que se mueve de acuerdo con los movimientos del cuerpo.

Además del líquido, estos conductos también contienen miles de fibras capilares que reaccionan al movimiento del líquido y envían pequeños impulsos al cerebro.

El cerebro luego decodifica estos impulsos que se utilizan para ayudar al cuerpo a mantener el equilibrio.

 

El nervio auditivo

El nervio auditivo es un conjunto de fibras nerviosas que transportan información entre la cóclea (en el oído interno) y el cerebro. La función del nervio auditivo es transmitir señales desde el oído interno al cerebro.

Todas las fibras capilares de la cóclea están conectadas al nervio auditivo y, según la naturaleza de los movimientos en el líquido coclear, se ponen en movimiento diferentes fibras capilares.

Cuando las fibras capilares se mueven, envían señales eléctricas al nervio auditivo que está conectado al centro auditivo del cerebro.

En el cerebro, los impulsos eléctricos se traducen en sonidos que reconocemos y entendemos.

Como consecuencia, estas fibras capilares son esenciales para nuestra capacidad auditiva. Si estas fibras capilares se dañasen, nuestra capacidad auditiva se vería deteriorada.

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