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¿Por qué me duelen los oídos con el frío y el viento?

Con la llegada del invierno, aparece el frío, la humedad y el viento. Todos éstos elementos pueden hacer que a algunas personas les duelan los oídos.

El dolor punzante que notan en el interior del conducto auditivo externo, puede también afectar el cuello y la cabeza, resultando desagradable y penetrante, aunque no afecte a la audición.

Algunas personas lo sienten cuando están mucho rato en el exterior, otras, simplemente al salir a la calle, y en otras, el dolor se hace más acusado al realizar ejercicio cuando hay bajas temperaturas o en grandes altitudes.

 

¿Por qué se genera ese dolor?

Con el frío, los vasos sanguíneos se contraen. Con la vasoconstricción se disminuye el diámetro del vaso, provocando que  circule menos cantidad de sangre.

Este proceso sirve para evitar la pérdida de calor corporal, al tiempo que la sangre y sus substancias se concentran en los órganos vitales, como el corazón, riñones, hígado y cerebro.

Los vasos sanguíneos del oído también sufren esta vasoconstricción, haciendo que el flujo de sangre se reduzca en el oído externo y se pueda acumular en el oído interno, provocando dolor.

Además, algunas personas tienen más cantidad de vasos sanguíneos alrededor de los huesos de los oídos (martillo, yunque y estribo) de lo que sería normal, lo que produce que sean más sensible a esta vasoconstricción por frío, y por tanto, más propensas a sufrir este incisivo dolor de oídos.

 

¿Cómo podemos proteger nuestros oídos?

Lo principal es evitar que el aire frío, el viento o la humedad entre en nuestros oídos.

En invierno, si estamos en un lugar cerrado y cálido, y salimos al exterior, o bien ya estamos en la calle, en la nieve o practicando algún deporte de alta montaña, podemos utilizar gorro u orejeras para abrigar y proteger nuestros oídos.

En verano, el aire no es frío, pero si sopla mucho viento podemos utilizar un pañuelo, turbante o cinta para protegerlos.

Si se practica natación, la utilización de tapones protectores auditivos hechos a medida serán útiles para evitar que nos entre agua en los conductos auditivos externos y que la humedad que quede dentro del oído cause algún problema como la otitis del nadador. También es muy importante secar bien los oídos después de la ducha o el baño.

Por lo general, este dolor de oídos provocado por las bajas temperaturas o el viento, no suele dar problemas serios en el oído, pero siempre debe ser el médico de atención primaria o el especialista quiénes los descarten.

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